Por: Tu Edgar Ramirezl 11 de enero de 2026
Mientras el mundo intenta sacudirse la inercia de las festividades de año nuevo y se enfrenta al rigor del invierno en el hemisferio norte o al inicio laboral en el sur, surge una fecha que actúa como un oasis emocional. El 11 de enero, Día Internacional de la Gratitud, no es una simple cortesía protocolaria; es un recordatorio de que, en la era de la inteligencia artificial y la desconexión social, la palabra más poderosa sigue siendo una de siete letras.1
1. El enigma de su origen: De la iniciativa ciudadana al fenómeno global
A diferencia de otros días internacionales respaldados por decretos oficiales de organismos trasnacionales, el 11 de enero tiene un origen más orgánico y misterioso. Surgió en el seno de la cultura popular y se fortaleció a través de las redes sociales.
Aunque algunas fuentes lo atribuyen a intentos de empresas de tarjetas de felicitación para extender el espíritu navideño, la realidad es que la sociedad civil lo «secuestró» para convertirlo en algo mayor: un contrapeso necesario al cinismo moderno. Hoy, el 11 de enero es reconocido por psicólogos y sociólogos como una pausa necesaria para valorar el tejido humano que nos sostiene.
2. Los motivos: ¿Por qué dedicarle un día al «Gracias»?
La gratitud no es solo una norma de etiqueta; es un motor de bienestar.2 En un contexto donde la salud mental es la prioridad de la agenda pública, los motivos para celebrar este día son contundentes:
- Reconocimiento del «Otro»: Vivimos en una economía de servicios donde a menudo invisibilizamos a quienes hacen posible nuestra vida diaria (repartidores, cajeros, personal de limpieza). Este día busca romper esa barrera.
- Contraste con la «Cultura de la Queja»: La psicología positiva indica que el cerebro humano tiene un sesgo de negatividad. Este día obliga a nuestra mente a buscar activamente lo que sí funciona.
3. La Gratitud como medicina: Lo que dice la ciencia en 2026
La relevancia de este día ha escalado al ámbito médico. Investigaciones recientes del Greater Good Science Center de la Universidad de Berkeley confirman que la práctica de la gratitud tiene efectos fisiológicos medibles:
«Agradecer no es un sentimiento pasivo. Es un proceso cognitivo que activa la corteza prefrontal lateral, mejorando la toma de decisiones y reduciendo los síntomas de la depresión clínica», señalan los expertos.
Practicar la gratitud este 11 de enero puede ayudar a:
- Mejorar la calidad del sueño al reducir los pensamientos intrusivos negativos antes de dormir.
- Fortalecer el sistema cardiovascular, ya que disminuye la presión arterial vinculada al estrés crónico.
- Aumentar la resiliencia, permitiendo a las personas recuperarse más rápido de traumas o contratiempos laborales.3
4. El Gran Cambio: De la palabra al hábito digital
En los últimos años, hemos pasado de decir «gracias» por compromiso a gestionar la gratitud como una herramienta de productividad y liderazgo.
- Liderazgo Agradecido: En 2026, las estructuras corporativas verticales están siendo reemplazadas por modelos donde el reconocimiento público es el principal retenedor de talento.
- Gratitud 3.0: Con el auge de las comunidades digitales, el 11 de enero se ha convertido en una tendencia global donde millones de personas utilizan sus plataformas no para exhibirse, sino para agradecer públicamente a sus mentores, familiares o incluso desconocidos que impactaron sus vidas.4
5. Conclusión: El desafío de la sinceridad
El peligro de cualquier «Día Internacional» es que se convierta en una cáscara vacía, un hashtag sin alma. El verdadero desafío de este 11 de enero es recuperar la intencionalidad. No se trata de cuántas veces pronunciamos la palabra, sino de cuánta presencia ponemos en ella.
En un mundo que a menudo se siente fragmentado, la gratitud es el puente más corto entre dos personas. Es el reconocimiento de que nadie llega a ninguna parte solo.
Hoy, elija a una persona que haya hecho su vida un poco más fácil en el último año y que no lo sepa. No le envíe un emoji; llámela o escríbale una nota escrita a mano. Compruebe usted mismo cómo cambia su propia fisiología al reconocer la bondad ajena.
Si llegaste hasta aqui… Gracias siempre!

