Más allá del 14 de febrero: El arte de cultivar un amor propio que no dependa de los demás

Más allá del 14 de febrero: El arte de cultivar un amor propio que no dependa de los demás
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Priscila Isidro | Psicoterapeuta | Philatinos Media

Llega febrero y, con él, la presión social de celebrar el amor en pareja o la amistad incondicional. Los escaparates se llenan de rojo y las redes sociales de expectativas. Sin embargo, en medio de este ruido festivo, solemos olvidar la relación más importante y duradera que tendremos jamás: la que mantenemos con nosotros mismos. ¿Cuántas veces has postergado un gusto, un descanso o un proyecto esperando que alguien más te diera el «permiso» o la compañía para hacerlo? En el último episodio de Taller Vida Plena, la psicoterapeuta Priscila Isidro nos invita a reflexionar sobre la urgencia de dejar de ser espectadores de nuestras necesidades para convertirnos en nuestros propios proveedores de bienestar.

El laberinto de las expectativas: ¿Por qué esperamos que nos lean la mente?

Uno de los mayores obstáculos para la paz mental es la expectativa silenciosa. Priscila señala cómo, a menudo, caemos en el error de creer que quienes nos aman —parejas, hijos o amigos— tienen la obligación de adivinar qué necesitamos para sentirnos valorados.

Esta dinámica no solo genera frustración en quien espera, sino una carga injusta en quien es «evaluado» sin saber las reglas del juego. El amor propio comienza por la autoafirmación: tener la capacidad de expresar nuestros deseos y necesidades sin miedo al juicio.

De la dependencia a la interdependencia

Es natural buscar el vínculo; somos seres sociales por diseño biológico. El problema surge cuando, a los 30 o 40 años, seguimos operando con la carencia afectiva de un niño que depende totalmente del exterior para sentirse seguro.

  • La clave: No se trata de ser autosuficientes al estilo de una «isla», sino de ser interdependientes. Reconocer que necesitamos a los demás, pero que no somos un vacío que solo ellos pueden llenar.

La «Cita Conmigo»: ¿Te atreverías a ir al cine sin compañía?

¿Cuánto tiempo llevas esperando a que alguien más quiera ver esa película o probar ese restaurante para finalmente ir? La psicóloga Isidro pone sobre la mesa un ejercicio de valentía cotidiana: llevarse a uno mismo de paseo.

A menudo, evitamos la soledad porque nos confronta. Si no disfrutas de tu propia compañía, es difícil que construyas vínculos sanos con los demás. El amor propio también es:

  1. Lealtad a los gustos personales: No renunciar a lo que nos apasiona solo porque nuestro entorno no lo comparte.
  2. Autocuidado físico: Desde un baño caliente hasta atender nuestra salud sin esperar a «estar mal» para hacerlo.
  3. Límites claros: Aprender a decir «no» en entornos —incluso familiares o laborales— que resultan desgastantes o poco «nutrientes».

Relaciones «Costo-Beneficio»: El precio de la seguridad emocional

A veces nos quedamos en trabajos absorbentes o relaciones tóxicas porque nos brindan una falsa sensación de seguridad o estabilidad económica. Sin embargo, Priscila nos invita a preguntarnos: ¿A costa de qué?

Cuando el precio de estar acompañado es la pérdida de la libertad, el bienestar o la autonomía, el costo es demasiado alto. El amor propio es, en su forma más pura, la capacidad de elegir entornos donde podamos florecer y no simplemente sobrevivir.

Más allá del 14 de febrero: El arte de cultivar un amor propio que no dependa de los demás

Citas Potentes para la Reflexión

«La relación que va a perdurar más, con la que voy a estar más tiempo, va a ser conmigo mismo.»Priscila Isidro.

Análisis: Esta frase desmitifica la idea del «amor romántico» como el centro de la existencia. Nos recuerda que la salud mental nace de la solidez de nuestra identidad y del respeto que nos profesamos antes de intentar amar a otro.

«¿Qué de malo tendría llevarme yo al cine a ver esa película? ¿Por qué yo no podría cubrir mi propia necesidad?»Priscila Isidro.

Análisis: Aquí se nos desafía a romper el estigma del «solitario» y a ver la autonomía como un superpoder. Cubrir nuestras propias necesidades nos quita el rol de «víctimas» del descuido ajeno.

Conclusión: Tu copa debe rebosar primero

El amor propio no es un destino, sino una práctica diaria de lealtad a tus valores e ideales. No se trata solo de comprarte un regalo, sino de elegir estar donde realmente quieres estar. Antes de buscar cómo festejar a los demás este próximo mes, asegúrate de que tu propia «copa de amor» esté llena; solo desde esa abundancia se pueden construir relaciones que realmente nutran.

Tu reto para esta semana: Elige una actividad que hayas estado postergando por no tener compañía (ir por un café, caminar por un parque, ver una serie) y hazla solo para ti. ¿Te animas a disfrutar de tu propia compañía?

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