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 De las prisiones de España a las calles de Filadelfia: El legado errante de Fray Servando Teresa de Mier.

El prócer que escapó de todo menos de la historia: Fray Servando y su huella en Filadelfia

Por: Redacción Philatinos Media | Fotos Olga Renteria 

Filadelfia PA. abril 1 2026.  En una tarde que empieza a sentirse la Primavera, el Consulado de México se convirtió en un portal al pasado. Bajo la anfitrionía del Cónsul titular, Carlos Obrador Garrido Cuesta, la comunidad se reunió para redescubrir a un personaje que parece sacado de una novela de aventuras, pero cuyas ideas cimentaron las bases de nuestra identidad: Fray Servando Teresa de Mier.

El ponente Rafael Toriz —ensayista y enlace diplomático del ILCE— nos presentó a un «fantasma desconocido». No se trata solo de un nombre en las placas de las calles de Ciudad de México; se trata del primer intelectual moderno de América Latina, un hombre que hizo de la errancia, el exilio y la fuga constante su método de resistencia.

Un rebelde con hábito: El sermón que lo cambió todo

Todo comenzó con una audacia teológica. En 1794, Fray Servando afirmó que la Virgen de Guadalupe no era un «regalo» español, sino que ya estaba en América siglos antes de la conquista. Aquello no fue solo un tema religioso; fue un golpe político. Como bien señaló Toriz, era una forma de decirles a los colonizadores: «Esto es nuestro, ustedes no trajeron nada nuevo».

Este desafío le costó diez años de exilio y el inicio de una vida de película: siete fugas de prisiones de alta seguridad (incluyendo la temible San Juan de Ulúa), persecuciones en Europa y un hambre insaciable de libertad.

Filadelfia: El refugio de la libertad de prensa

Para la audiencia de Philatinos, el punto más vibrante de la charla fue la conexión local. Fray Servando llegó a Filadelfia en 1816, encontrando en la «Ciudad del Amor Fraternal» algo que en la Nueva España estaba prohibido: la libertad de imprimir y de creer.

Hospedado en lo que hoy conocemos como Old City, el fraile quedó maravillado no solo por la política estadounidense, sino por la estética de la ciudad. Rafael Toriz rescató anécdotas curiosas de las crónicas de Mier, quien destacaba la limpieza de las calles y hasta la elegancia de las mujeres de la época, demostrando que detrás del prócer había un hombre observador y profundamente humano.

Un legado más allá del bronce

Fray Servando fue el puente entre la colonia y la república. Su estancia en Londres y Filadelfia le permitió «traducir» las ideas democráticas al contexto mexicano. Sus «Memorias», calificadas por Toriz como una pieza de «neta ficción» contemporánea, nos muestran a un autor ególatra, brillante y apasionado que hoy, más que nunca, resuena en una comunidad migrante que, al igual que él, debe navegar entre fronteras y culturas.

«Fray Servando marca la directriz de lo que significa ser un intelectual latinoamericano: la errancia, el eclecticismo y el cosmopolitismo». — Rafael Toriz.